Partido igualado y solo una posesión por delante. Esto ya no lo podemos perder, como mucho iremos a la prórroga. Nuestro base marca jugada, para hacerse el chulo, pues no existe guion cuando es el momento de los héroes. El base rival, enfrentado, contempla con resignación una muerte segura. El reloj se consume poco a poco mientras el nuestro amasa la pelota como si tuviese una malla glutinosa por desarrollar. ¿Esto que siento es un infarto o se trata de gases? Seguro que no ataca la canasta hasta que queden cinco seg… De repente, a los catorce, inicia una carrera kamikaze. Supera en velocidad a su oponente y el pívot, la mole habitual, se planta en su camino con los brazos en alto. Nuestro base salta, choca con ese ser colosal que parece de una especie diferente a la suya, pierde la referencia del aro, rectifica como puede en el aire y suelta la esfera naranja de cualquier manera hacia la canasta. ¡Qué ridículo! ¡Qué cojones acaba de hacer ese inconsciente! ¡Acaba de regalar el partido! ¡Es un inútil, un burro, un… genio! Siempre he confiado en él. La pelota tras rebotar en un borde del aro, luego en la parte central y después en el otro lado, al final ha caído dentro.

Menos de diez segundos y sin tiempos muertos. Esto está acabado. Celebro la increíble victoria y que solo fueran gases. El base rival, desesperado, como si estuviera en llamas, corre sin criterio en dirección a nuestra canasta. No tienen opciones. Nuestro héroe lo sigue de cerca, observando el espectáculo lamentable de quien no quiere aceptar la derrota. Con la mente gélida, nuestro héroe tiene claro que no va a meter la mano, no les piensa regalar unos tiros libres que les proporcionen unas opciones de las que carecen. El base se levanta de manera estéril en carrera antes de llegar a la línea de tres. No hay forma de que eso finalice en un tiro decente. La RAM del universo se satura y todo comienza a ir a cámara lenta. Su cuerpo desafía la naturaleza, logra cuadrar los hombros en el aire mientras se desplaza lateralmente. Al tiempo que sus brazos ganan en tensión para desembocar en un golpe de muñeca, los míos, que tenía levantados para festejar la victoria, comienzan a perder vigor. La pelota vuela y… ¡vuelvo a tensar los brazos para celebrarlo! Ha entrado el lanzamiento. El base suma otros tres puntos más el bonus por victoria. ¡Síiiiiiiiiiiii!


El SuperManager, que comienza este mismo viernes, es un juego perverso. Hace que celebres canastas del equipo rival si el anotador está en tu SM, que solo prestes atención a los jugadores que llevas en él cuando ves un partido, que sigas con atención partidos que apestan, que maldigas a los antepasados de los apuntadores por adjudicar el rebote al jugador que no era y que desees la prórroga en un partido insoportable porque tu jugador no ha alcanzado todavía la valoración necesaria para subir el quince por ciento.

¿De qué va?

Aunque no podáis intuirlo por el nombre, el SuperManager es un juego de manager de la Liga ACB de baloncesto. Como muchos de estos juegos tipo fantasy, consiste en hacer un equipo —3 bases, 4 aleros y 4 pívots— con un presupuesto limitado —6.5 millones en este caso— y la puntuación se basa en las actuaciones individuales de los jugadores en la propia ACB.

Hay diferentes maneras de jugar. La clasificación principal se construye en función de la valoración. La valoración es una fórmula matemática sencilla, en la que se suman los aciertos del jugador —puntos anotados, asistencias, rebotes…— y se restan los errores —faltas personales, tiros fallados, pérdidas…—. Por tanto, la puntuación que consigas en cada jornada será la suma de la valoración que hayan conseguido en sus respectivos partidos todos los jugadores elegidos —además de un bonus del 20% en caso de que sus equipos lograsen la victoria—. De forma análoga, también habrá clasificaciones conforme a puntos anotados, asistencias, rebotes, triples y el broker ganado.

Especula o pierde

El SM no te da más opción que convertirte en un especulador sin sentimientos. Con el presupuesto inicial no podrás acceder a todas las estrellas que quieres, necesitas conseguir antes más dinero para poder ficharlas en el futuro. Tendrás que apostar por jugadores baratos, que estos rindan por encima de lo que dicta su precio y, cuando alcancen el valor deseado, agradecerles los servicios prestados con una patada en el culo. Tras venderlos, con el beneficio, traes a jugadores buenos de verdad que te permitirán hacer mejores puntuaciones y luchar así por ser el mejor jugador del SM de tu empresa, de tu barrio o incluso de tu provincia.

Con independencia de la clasificación que queramos disputar, las primeras jornadas estarán en la ERA DEL BROKER. Necesitamos perras, y pronto. Es el momento de concentrar riquezas. Se establece una correspondencia de 70 mil euros por cada punto de valoración. Por tanto, si un jugador cuesta 140 mil euros, la previsión es que haga 2 de valoración media. Si hace más, subirá de precio, si hace menos, bajará.

«Si hace 20 de valoración, ¿lo puedo vender en la segunda jornada por 1.4 millones y quedarme con los 1.26 millones de beneficio?». No, ganarías dinero, pero no tanto. La variación máxima de precio entre jornadas es de un 15%. No se tiene en cuenta la valoración de la jornada, sino la valoración media. Con lo que el jugador «acumularía broker»: incluso con una valoración negativa en la siguiente jornada, por ejemplo de -3, volvería subir el máximo, porque su valoración media —8.5— seguiría estando por encima de lo que dice su precio tras la subida del 15% de la primera jornada.

Lo cambiaría todo por un poco más

Para competir en esa otra clasificación específica de la que hablaba, la del broker, no tienes que ganar dinero fichando jugadores baratos y vendiéndolos caros para conseguir fichar a los cracks. Debes cambiar jugadores que te han dado dinero por otros que te vayan a dar más. Tienes que invertir tu capital para conseguir más capital. Tienes que convertirte, en definitiva, en un Montgomery Burns. El que más dinero gane será el campeón de esa clasificación.

El método de un veterano mediocre

Creo que llevo haciendo equipo desde que arrancó el SM o al año siguiente —allá por 2002 o 2003—, aunque aprendí a jugar algo más tarde —era de esos que no especulaban y que por tanto quedaban por la cola—. No obstante, aunque llevo haciendo equipo un gritón de años, nunca he dejado de ser un jugador mediocre: no he ganado ni una triste jornada en todo este tiempo y apenas he logrado quedar una vez el 890 de la general y un par más también entre los mil primeros. Pero eso fue la década pasada, en esta todavía no he conseguido acabar ni una sola vez en el Top 1000 a final de temporada.

En el broker, clasificación por la que pelean muchos menos equipos, me fue algo mejor y no hay que remontarse tanto en el tiempo para encontrar los récords personales. Hace tres años acabé el ciento veintitantos, hace dos fui el noventa y seis y el pasado el sexagésimo quinto —mucho me temo que será mi tope—. Quedé incluso primero de una de las provincias menos competitivas: Pontevedra. Pero de la elaboración de un equipo de broker no hablaré ahora, porque no haré equipo específico hasta la segunda jornada (la jornada perdida se puede recuperar porque, al crear equipo para la segunda, puedes planificar subidas casi seguras del 15% y con buenas perspectivas de continuar en esa línea). Si no sale bien, siempre se puede reciclar uno de los equipos de la general por aquello de la ERA DEL BROKER.

Vayamos con el método de un jugador mediocre. Este juego es un 80% estadística y un 20% de conocimientos baloncestísticos. Como sabe el 43% de la gente, muchos de los porcentajes que se dan son inventados. Ver partidos puede ayudar —así sabes qué tipo de jugadores pueden hacer más daño a un rival—, pero la clave es mirar números y más números. El problema de los inicios es que no hay muchos números que ver, están dispersos —tienes que buscar aquí y allá fotos de las actas hechas con móviles antediluvianos, porque la liga solo da los puntos anotados y las estadísticas completas del circuito Movistar— y son poco representativos —en pretemporada los equipos no suelen estar al completo y el reparto de minutos es diferente al de la competición—. Por lo que cobra algo más de importancia la intuición y el conocimiento del deporte. Te tienes que guiar por lo que ha pasado en la competición de selecciones del verano para saber qué esperar de algunos jugadores, cómo evolucionaban el año pasado, las estadísticas de pretemporada, las estadísticas de temporadasdas anteriores, la configuración de las plantillas, condicionantes coyunturales, calendario —esto es esencial—, ver qué equipos crees que van a ganar —por lo del bonus del 20%—… y leer a los que saben y escriben al respecto: Aketza y Mister K.

Después de mirar esas cosas, sin mucha profundidad, y de quedar con la mente más aturullada de lo habitual, elaboré listas de cada posición por orden de predilección, con diferentes peldaños —cada espacio en blanco significa que el jugador posterior está bastante lejos del anterior en mis preferencias—. Después, en función del dinero y procurando combinaciones diferentes con la inclusión de algunas apuestas arriesgadas —los jugadores que están más abajo en las listas—, formo unos cuantos equipos —queda hoy y mañana, así que todavía elaboraré algunos más con esta relación de jugadores—. Tenéis a continuación las listas por posición. La leyenda es la siguiente: en rojo van los extracomunitarios —puede haber un máximo de 2 por equipo—, están en negrita los jugadores que son cupo —cada equipo debe tener al menos 4— y los otros son jugadores comunitarios y/o cotonú, que se pueden añadir en el número que se quiera mientras se cumpla lo anterior.

Bases

Campazzo

Sergi García
Huertas
Heurtel
Rupnik
Doncic

McCallum

Fischer

Mekel

Aleros

Redivo
Oleson
Eriksson
Green
Tomàs
D. Navarro
Eyenga

Paulí
Nedovic
Sastre
Todorovic
Mumbrú

Timma
Thomas

Neal

Pívots

Norel
Dubljevic
Ayón
Brooks
Llovet
Vezenkov

O’Leary

Tobey

Olaseni

Poirier

Huskic

Este es un juego en el que se premia a los conservadores (sí, la clave está en ser conservador y especulador; ya decía que es perverso). Hay que ser muy cautos. Lo más efectivo a largo plazo es minimizar riesgos. Para esta primera jornada, lo ideal sería no comprometer los cambios de la semana que viene, cuando habrá opciones claras de broker. Con lo que, si no gastamos las dos plazas de extra y elegimos más de cuatro jugadores que sean cupo, tendremos mayor capacidad de maniobra e incluso podremos recuperarnos mejor de una mala jornada.

Mi equipo

Voy a explicarlo un poco. Aunque Sergi García no valoró mucho la temporada pasada, es uno de los bases con mayor potencial de la liga —creo que este va a ser el año en el que comience a despuntar—, su peso en el equipo es ahora mayor con la marcha de Juskevicius y en pretemporada ya tiene buenas actuaciones. Además, se enfrenta a Sàbat, que no es buen defensor y tiene mucho peor físico que él. Campazzo, con la baja de Llull, va a jugar muchos minutos, está barato para lo que es y Doncic anda con molestias. Huertas no tiene buena primera jornada, va al Palau, mas está a buen precio, tiene un extra de motivación por jugar contra un ex y en la segunda se enfrentará a un rival propicio —Estu— en Vitoria. El riesgo de que salga mal es bajo.

Eriksson está en buen momento, este año debe crecer, el rival a priori es de los más flojos y cuenta como cupo. Green ya iba para jugador importante en el campeón, pero, con la baja de San Emeterio en estas tres primeras jornadas, tendrá todavía más presencia y los rivales son favorables. Espero no tener que moverlo del equipo en varias semanas. Oleson debe ser la referencia del Murcia y está muy barato —sube todo con 8—. Fijo. Redivo viene de una pretemporada espectacular, no está caro y el rival no es de los más duros. Veremos si no es el clásico jugador que la rompe en pretemporada y en cuanto llega la liga…

Norel, cuando está sano, ya es un jugador que suele valorar bien. No obstante, en Donosti no hay otro jugador de ese nivel, así que jugará cuanto sea posible y tendrá balones en ataque. El rival es de los más complicados: Granca en las islas; si salva la jornada —precisa 12 sin opción de bonus—, el partido contra el Betis le es muy favorable y también el siguiente —Estudiantes—. Dubljevic es un lujo para la competición, viene de un buen Eurobasket y su viaje a Sevilla es de las salidas más propicias. Por poco que juegue, debería subir todo. Después, ya veré si tiene otra subida o utilizo su broker para reforzar otras posiciones. Llovet es el que menos me convence del equipo, pero es de las pocas banderas interesantes en los pívots para esta primera jornada (en breve, debería ser el tiempo de Burjanadze), está en un buen momento y no tiene mal partido —pero después viaja a Valencia, con lo que tendrá que salir del equipo a menos que acumule mucho broker esta jornada—. No sé si llevaré muchas más veces en el año a Ayón, porque el Madrid tiene una plantilla larga y va a rotar mucho, pero la Euroliga no comienza hasta dentro de unas semanas y los blancos necesitan ponerlo todo en este comienzo. El Madrid acabó mal la temporada pasada y empezó esta igual de mal con la derrota en las semifinales de la Supercopa. Laso no va a especular, tienen que ganar ya y convencer en este arranque. Así que, por ahora, Gustavo es la referencia interior más consistente y tendrá que contar con minutos. Por lo menos para estos tres primeros partidos, Ayón puede dar buen dinerito y puntos.

Como podéis apreciar, no cumplí lo de meter más cupos de los necesarios y dejar al menos una plaza de extra libre. Tiene su razón. Para la jornada dos habrá un cambio extra por el Estu-Penya que no entra en juego en esta primera jornada, así que el riesgo es menor, y las alternativas a Green con bandera, Tomàs y David Navarro, deberían de sumar bastante menos y harían que dejase más en caja —y por tanto tendría opción de ganar menos—. Me gusta la configuración del equipo, así que vale la pena ese pequeño riesgo. De todas maneras, he creado también otro igual con la entrada de Tomàs por Green, no vaya a ser.

El reto del top 1000

Mi objetivo de la temporada es regresar al Top 1000 un montón de años después (la temporada pasada, cuando iba un tercio de temporada, llegué a tener tres equipos entre los 700 primeros, uno de ellos el trescientos y pico; ni así, terminé el 1136). Intentaré lograrlo con este equipo llamado Andrómenas, al menos con él, y escribiré de vez en cuando sobre su evolución para así forzarme a prestarle un poco más de atención.

No haré equipos de específicas —salvo el de broker para la jornada dos—, porque requieren atención y —tiempo— extra. Sí participaré en alguna liga privada con la que pueda aprovechar las listas de jugadores que hago cada jornada para los cambios de la general. Las ligas privadas son competiciones restringidas a un determinado grupo —necesitas conocer la contraseña para apuntarte—. La mayor parte de ellas —meteré equipos en varias— solo tienen la particularidad de agrupar a los participantes bajo algún criterio: ligas entre amigos, simpatizantes de un equipo, miembros de alguna web… Pero hay otras en las que se establecen reglas peculiares para darle otro atractivo a la participación. De este último grupo, algún año hice equipo para la liga Bancarrota —consiste en lograr acabar la temporada con el menor broker posible—, pero en la actualidad solo participo en Atrapado en el tiempo. Va en la línea del filme del que toma nombre, Groundhog Day. Todos partimos con el mismo equipo y esos jugadores iniciales hay que recuperarlos en las jornadas de control —igual que en la película siempre amanecía el mismo día—. Gana quien más puntos tenga al final. En las jornadas intermedias tienes que ir sustituyendo a los jugadores del equipo inicial por otros que pienses que te van a dar más puntos y broker —siempre el broker al principio, ERA DEL BROKER—. Después tendrás que decidir en qué orden recuperarlos para llegar a la jornada de control con el inicial, por lo que deberás pasar por el trance de vender a Dubljevic para meter a Daniel Clark.

Que vaya bien esta primera jornada. Si Borchardt quiere.