Offspring Fling!: La devoción de una madre

Una madre es una madre, tanto da que sea de Pudovkin, de Gorki o de un animalillo del bosque.

Deambulaba por los pasillos desesperada, cada pomo que giraba enviaba una nueva orden de producción al lacrimal. Penetró en una habitación oscura, los rayos tímidos que se colaban por el ventanuco fueron suficientes para que su mirada húmeda reparase en una figura que tiritaba en la esquina más alejada a la puerta. Se acercó a la aterrorizada criatura, cogió al niño en brazos —abrigo reconfortante y cálido reminiscencia del seno materno—, le dirigió una sonrisa dulce como la primera chuchería del recreo y lo observó pensativa sin borrar la expresión de su cara.

El cuerpo se le reactivó, tomó al crío de la cintura y lo echó con todas sus fuerzas contra el cristal. El pequeño se estrelló de cabeza contra el mismo centro y lo quebró en mil pedazos, la madre lo recogió de nuevo en el aire y de un empujón todavía mayor lo lanzó por la ventana. Se dio la vuelta de inmediato y comenzó a descender los peldaños de la escalera de tres en tres.

Offspring Fling! es un pequeño juego de puzles y plataformas diseñado por Kyle Pulver. Encarnamos a una madre coraje que tiene que recuperar a sus hijos, desperdigados por el bosque tras huir de un monstruo.

Como juego de rompecabezas no es demasiado desafiante, como plataformas tal vez le falte complejidad, pero la intersección de ambos sumada a la lucha contra el crono nos devuelve un reto entretenido.

El diseño juega con dos parámetros: el peso y el tamaño. Cuantos más infantes a cuestas, menor será la agilidad de la obstinada madre. Con ellos a hombros no podremos meternos por lugares bajos, incluso habrá algunos por los que los pequeños puedan pasar pero que resulten inaccesibles para nuestro avatar, sin más salida que lanzarlos a través con devoción maternal. Le añades unos bloques que romper, mecanismos que accionar —estampando a la prole— y algún enemigo, y ya tienes los ingredientes principales. Esto es suficiente para superar los niveles, mas sin el aludido tiempo la diversión se queda corta.

Podemos resolver los rompecabezas con total parsimonia (si no acecha algún depredador), dejar a salvo a los pequeños y obtener a cambio una flor azul. Para conseguir una de color dorado deberemos apurarnos en la resolución del puzle, tomar el camino apropiado desde el comienzo, sin titubear a la hora de lanzar a los hijos y saltar de obstáculo en obstáculo con presteza, sin cometer errores.

La jugabilidad funciona de manera alternativa, primero acometemos los puzles y luego exprimimos las plataformas con las armas habituales: los reflejos y la memoria —a base de repetición—. A veces nos conviene resolver el rompecabezas por otro camino para poder acercarnos al intervalo fijado. Cuando repitamos partida intentando reducir la demora por debajo del límite, se incorporará la figura del fantasma. La proyección translúcida de nuestra mejor partida anterior nos enfrenta a nosotros mismos con el fin de derrotar al reloj. Toda vez que consigamos la ansiada flor dorada, podremos seguir mejorando nuestra marca, acercándonos al récord del desarrollador, entonces dejaremos de competir solo contra nuestro propio fantasma para hacerlo también contra el suyo por una flor arcoíris.

Offspring Fling! no es un juego notable, pero sí sencillo y bonito, suficientemente divertido para ser una opción a considerar entre la amplia oferta de videojuegos de puzles sin pretensiones.